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Retiro Semana Santa 2020 Primera MeditaciónVOLVER A LA LISTA

04/08/2020

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 EJERCICIOS ESPIRITUALES DE SEMANA SANTA. 8/11 ABRIL 2020. NOCHE DE ENTRADA.

 SECUENCIA DEL ESPIRITU SANTO

Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno. Amén

 


1.- INTRODUCCIÓN.

Venimos a un encuentro con el Señor. Pero nos encontramos con un Jesús que está en un momento especial de su vida, la víspera de la pasión y muerte. Es importante caer en la cuenta de lo que él está viviendo. Una parábola del mismo Jesús nos va a introducir en su corazón y nos va a permitir descubrir lo que está pasando.

2.-GRACIA A ALCANZAR:

Conocer los pensamientos y sentimientos de Jesús en este momento de su vida, lograr identificarme con él y llegar a sentir lo mismo que él siente.

3.- EL TEXTO: PARÁBOLA DE LOS VIÑADORES HOMICIDAS.

Marcos 12, 1-12.  Jesús se puso a hablarles en parábolas: «Un hombre plantó una viña, la cercó, cavó un lugar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero. 2 A su debido tiempo, envió a un servidor para percibir de los viñadores la parte de los frutos que le correspondía. 3 Pero ellos lo tomaron, lo golpearon y lo echaron con las manos vacías. 4 De nuevo les envió a otro servidor, y a este también lo maltrataron y lo llenaron de ultrajes. 5 Envió a un tercero, y a este lo mataron. Y también golpearon o mataron a muchos otros. 6 Todavía le quedaba alguien, su hijo, a quien quería mucho, y lo mandó en último término, pensando: "Respetarán a mi hijo". 7 Pero los viñadores se dijeron: "Este es el heredero: vamos a matarlo y la herencia será nuestra".  8 Y apoderándose de él, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña. 9 ¿Qué hará el dueño de la viña? Vendrá, acabará con los viñadores y entregará la viña a otros. 10 ¿No han leído este pasaje de la Escritura: "La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: 11 esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos"?». 12 Entonces buscaban la manera de detener a Jesús, porque comprendían que esta parábola la había dicho por ellos, pero tenían miedo de la multitud. Y dejándolo, se fueron.

 4.- IDEAS Y REFLEXIONES PARA ORAR.

 El tema de comparar al pueblo elegido, Israel, con una viña es muy antiguo, fue tratado muchas veces en el Antiguo Testamento. Por ejemplo, en Isaías 5, 1-2 se recoge con claridad. Ya desde entonces esa viña no daba sus frutos Jesús retoma el mismo tema, completándolo. El hombre que plantó la viña representa a Dios que se escogió a Israel con cariño y amor paterno. Los arrendatarios son las autoridades religiosas de Israel de todos los tiempos.- Estos arrendatarios maltratan a los sucesivos enviados de Dios: profetas, mensajeros, portadores de la palabra de Dios son golpeados, expulsados, incluso  asesinados. Finalmente el hombre envía a su propio hijo, pensando que por ser hijo lo van a respetar y van a cumplir sus obligaciones. Se refiere a Dios enviando a Jesús, la palabra de Dios, su imagen, su Hijo querido. Pero los viñadores, las autoridades judías, no lo quieren reconocer, y finalmente lo asesinan en la cruz. Esta parábola es un resumen gráfico y elocuente de la historia del pueblo elegido. Dios entrega la viña a otros. Termina así la historia del pueblo elegido, y comienza la historia del nuevo pueblo de Dios, la Iglesia. - Jesús termina citando la Escritura: la piedra rechazada, es ahora piedra angular. Jesús pasa a ser la piedra que sostiene todo el edificio de la Iglesia, la nueva asamblea de Dios. Tras el velo del lenguaje parabólico, Jesús deja entrever no sólo su origen divino y su identidad, sino también su destino, al igual que la identidad y el destino de sus interlocutores, indignos de un Dios que por amor apasionado a su pueblo ha agotado con ellos todos sus recursos.

5- PARA REFLEXIONAR Y ORAR:     

 ¿Qué sentimientos despierta en ti esta parábola, pronunciada por el mismo Jesús, frente a los escribas y fariseos? Imagina cómo se puede sentir Jesús ante sus enemigos. ¿Cómo se siente Dios Padre ante este “fracaso” de su Hijo, su último enviado? Todo su esfuerzo de crear un pueblo fiel ha fallado. No ha logrado obtener la fidelidad de Israel. Y ahora asesinan a su último enviado. El corazón de Dios y de Jesús están arrugados por este hecho.¿Crees que la Iglesia, las comunidades cristianas, nosotros, tú mismo, estamos cumpliendo con lo que Dios nos encargó, ser portadores del amor, del perdón, de la verdad, de la justicia? ¿Cómo mira Dios a la nueva viña que inauguró su Hijo Jesús? Mirándote a ti mismo/a, ¿crees que estas a la altura de lo que Dios espera de ti? ¿Hasta qué grado te has comprometido con Dios? 
Si el amor se expresa más en las obras que en las palabras, ¿cómo hablan de ti tus obras? ¿Puedes decir que eres un seguidor/a de Jesús, y que vives sus mismas actitudes?
- ¿Reconoces a Jesús como la “piedra angular”, la piedra que sostiene la vida de todos, el Universo entero, tu propia vida? ¿O lo ves como alguien del pasado, un profeta de la antigüedad, alguien que no tiene nada que decir al mundo de hoy? ¿Quién es Jesús para ti? ¿Qué he hecho, que hago, que voy a hacer por Jesucristo?

6.- COLOQUIO. CONVERSACIÓN CON JESUS, CARA A CARA.

 Habla ahora con Jesús. Hazle preguntas. Escucha sus respuestas.     
Imagina cualquiera de los pasajes de la Pasión,a la luz de esta parábola.
Por ejemplo, la oración del Huerto de Getsemaní… ahí donde comienza Jesús a sentir miedo y angustia, 
ahí donde un discípulo le vende y los otros se dispersan. 
O bien el momento en que lo toman preso, como a un bandido, y con un beso traicionero. 
Se está cumpliendo lo que esta parábola anunciaba.

- Termina con el “Alma de Cristo”

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 2.- EJERCICIOS ESPIRITUALES DE SEMANA SANTA. JUEVES SANTO. 9 de abril del 2020


1.- INTRODUCCIÓN:

El jueves santo está centrado en la Eucaristía. En la noche del jueves, antes de padecer, Jesús celebró con sus discípulos la cena pascual. Él mismo la preparó con cuidado (Marcos 14, 12-16). Todo el pueblo judío estaba celebrando este banquete pascual, recuerdo de la liberación  de Egipto. Pero en la cena de Jesús hay algo más, hay una especie de “atmósfera pascual”. No se hace alusión al cordero pascual, centro de esa comida. El acento está en las palabras  y acciones de Jesús.

2.- PETICIÓN, GRACIA A ALCANZAR:

Sintonizar con Jesús en este momento tan intenso de su vida. ¿Entienden sus discípulos el alcance de estas acciones y palabras de Jesús? El es ahora el Nuevo Cordero Pascual, que va a dar su vida por nosotros. Para esto ha venido. Es la víspera de la muerte en Cruz. Pedir la gracia de sentir los mismos sentimientos que tuvo Cristo.

3.- INSTITUCIÓN DE LA EUCARISTÍA. MARCOS 14, 22-25. 

22 Mientras comían, Jesús tomo el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: «Tomen, esto es mi Cuerpo».23 Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó, y todos bebieron de ella.24 Y les dijo: «Esta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos.25 Les aseguro que no beberá más del fruto de la vid hasta el día en que beba el vino nuevo en el Reino de Dios».

Son los signos de una vida donada en favor de los hombres. En el pan y el vino eucarísticos hay algo más que una presencia. Está la presencia de una vida como don, que obliga necesariamente a adoptar la misma actitud.

¿Es mi vida un don en favor de los demás? ¿En favor de quiénes entrego mi vida?

Al repetir en cada Eucaristía las mismas palabras de Jesús, repetimos este don que caracteriza la vida de Jesús y de sus seguidores. Se trata de “mi cuerpo entregado por ustedes” y “mi sangre derramada por ustedes”.

4.- SAN PABLO REFLEXIONA SOBRE ESTA TRADICIÓN Y SUS CONSECUENCIAS.          1 Corintios 11, 17-34

Pablo está preocupado por la forma que tienen los Corintios de celebrar la cena del Señor.   

20 Cuando se reúnen, lo que menos hacen es comer la Cena del Señor, 21 porque apenas se sientan a la mesa, cada uno se apresura a comer su propia comida, y mientras uno pasa hambre, el otro se pone ebrio.22 ¿Acaso no tienen sus casas para comer y beber? ¿O tan poco aprecio tienen a la Iglesia de Dios, que quieren hacer pasar vergüenza a los que no tienen nada? ¿Qué les diré? ¿Los voy a alabar? En esto, no puedo alabarlos.

Después Pablo narra la institución de la Eucaristía por Jesús, tal como él la recibió por la tradición de los apóstoles. Ver versos 23 al 26

23 Lo que yo recibí del Señor, y a mi vez les he transmitido, es lo siguiente: El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan, 24 dio gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía». 25 De la misma manera, después de cenar, tomó la copa, diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza que se sella con mi Sangre. Siempre que la beban, háganlo en memora mía». 26 Y así, siempre que coman este pan y beban esta copa, proclamarán la muerte del Señor hasta que él vuelva.

Y a continuación, Pablo invita a los Corintios (y a nosotros) a reflexionar sobre su conducta. Versos 27 y siguientes:

27 Por eso, el que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente tendrá que dar cuenta del Cuerpo y de la Sangre del Señor. 28 Que cada uno se examine a sí mismo antes de comer este pan y beber esta copa; 29 porque si come y bebe sin discernir el Cuerpo del Señor, come y bebe su propia condenación.

5.- ¿QUÉ PRINCIPIO Y FUNDAMENTO NACE DE ESTAS REFLEXIONES?

Intentemos recordar el texto del Principio y Fundamento de San Ignacio, leído desde la institución de la Eucaristía por Jesús. “El hombre es creado para alabar, reverenciar y servir a Dios…” O bien: “hemos sido creados para amar y servir, a Dios, al prójimo…”

- En mi relación con Jesús: ¿cuál es mi actitud frente a la Eucaristía? ¿Hay aprecio, devoción, respeto, admiración, gozo…o más bien hay indiferencia, frialdad, aburrimiento, cansancio, hastío? Si realmente creo en la presencia real de Jesús de manera sacramental, vivo en consecuencia?

- A partir de la reflexión de Pablo en 1 Corintios, ¿en qué lugar están los pobres en mi vida? ¿Estoy al tanto de los pobres, marginados, desplazados, que viven a mi alrededor? ¿De algún modo influyen en mi vida o me son indiferentes?

- La vida de Jesús y su manera de estar presente en la Eucaristía nos enseñan un modo de ser y de estar: una vida entregada, una vida disponible, vida para los demás (cuerpo entregado, sangre derramada). ¿Se parece mi vida a este modo de ser y de vivir de Jesús? ¿Vivo disponible, entregado, atento a los demás? ¿O soy indiferente, egoísta, centrado en mi mismo?

6.- LECTURA ESPIRITUAL: DISCURSO SOBRE EL PAN DE VIDA (JUAN 6, 22-71)

32 Jesús respondió: «Les aseguro que no es Moisés el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo; 33 porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo». 34 Ellos le dijeron: «Señor, danos siempre de ese pan». 35 Jesús les respondió: «Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed.                                                                                           

54 El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.

55 Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida


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 3.- EJERCICIOS ESPIRITUALES DE SEMANA SANTA. JUEVES SANTO. ABRIL 2020. LAVATORIO DE LOS PIES

 

1.- INTRODUCCIÓN:

La escena del lavatorio de los pies solo aparece en el evangelio de Juan. Los otros tres evangelistas, Marcos, Lucas y Mateo, narran la institución de la Eucaristía.  Juan sabe que ya este hecho ha sido narrado y se fija en el gesto de Jesús de lavar los pies. Es un gesto controversial, hay resistencia de Pedro y quizás de los otros también, pero Jesús sigue adelante, y al final explica el sentido de ese gesto.

2.- PETICIÓN, GRACIA A ALCANZAR:

Se trata de sintonizar con Jesús en un momento tan especial de su vida, la última cena, la Eucaristía, con su tono de despedida, de testamento. Y de sintonizar especialmente con este gesto misterioso, en que Jesús adopta el lugar del esclavo. Pedir que podamos entender algo de lo que este gesto significa, para Jesús, para los discípulos, para nosotros.

3.- EL TEXTO: JUAN 13, 1-17:     

(Juan comienza a narrar este hecho con una sorprendente solemnidad. Jesús está plenamente consciente de lo que hace: un acto de amor extremo. Y lo hace en el clima de la traición de Judas, y en el clima de su regreso al Padre):

 1 Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, él, que había amado a los suyos que quedaban en el mundo, los amó hasta el extremo. 2 Durante la Cena, cuando el demonio ya había inspirado a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarlo, 3 sabiendo Jesús que el Padre había puesto todo en sus manos y que él había venido de Dios y volvía a Dios, 4 se levantó de la mesa, se sacó el manto y tomando una toalla se la ató a la cintura. 5 Luego echó agua en un recipiente y empezó a lavar los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura.

(Lavar los pies era una obligación de un esclavo que la familia colocaba en la puerta de la casa para que lavara los pies a los visitantes, que venían con sandalias llenas de polvo del camino. Era un oficio muy humilde y humillante. Por esto provoca en los discípulos una resistencia)

6 Cuando se acercó a Simón Pedro, este le dijo:  «¿Tú, Señor, me vas a lavar los pies a mí?». 7 Jesús le respondió: «No puedes comprender ahora lo que estoy haciendo, pero después lo comprenderás». 8 «No, le dijo Pedro, ¡tú jamás me lavarás los pies a mí!». Jesús le respondió: «Si yo no te lavo, no podrás compartir mi suerte». 9 «Entonces, Señor, le dijo Simón Pedro, ¡no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza!». 
(Pedro siempre impulsivo, primero se resiste, y luego se va al otro extremo, no solo los pies sino las manos y la cabeza)

10 Jesús le dijo: «El que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque está completamente limpio. Ustedes también están limpios, aunque no todos». 11 El sabía quién lo iba a entregar, y por eso había dicho: «No todos ustedes están limpios».12 Después de haberles lavado los pies, se puso el manto, volvió a la mesa y les dijo:  «¿comprenden lo que acabo de hacer con ustedes? 13 Ustedes me llaman Maestro y Señor, y tienen razón, porque lo soy. 

(Al final del texto aparece cómo Jesús lo explica y lo interpreta: se trata del servicio de los unos a los otros, como distintivo de sus seguidores, distintivo de la comunidad cristiana)

14 Si yo, que soy el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, ustedes también deben lavarse los pies unos a otros. 15 Les he dado el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes. 16 Les aseguro que el servidor no es más grande que su señor, ni el enviado más grande que el que lo envía. (Termina con una bienaventuranza, la del servicio) 17 Ustedes serán felices si, sabiendo estas cosas, las practican.

(Al comenzar a relatar la pasión, el evangelista tiene que demostrar que la muerte en cruz forma parte del plan de Dios y, por tanto, que no es un obstáculo para aceptar el mesianismo y la divinidad de Jesús. Esto es lo que expresa el hecho de lavar los pies a los discípulos: Jesús, que era Maestro y Señor, realiza un trabajo de esclavos y servidores, prefigurando así su entrega en la cruz y señalando con claridad que el camino para seguirlo es la entrega y el servicio)

4.- PREGUNTAS Y REFLEXIONES PARA ORAR:

- ¿Por qué dice que “los amó hasta el extremo”, hasta lo máximo posible? ¿Qué puede significar este amor? ¿Estoy yo incluido en ese amor de Jesús? Pedir la gracia de sentirme amado hasta el extremo por Jesús.

- ¿Estoy yo dispuesto a hacer lo mismo que hizo Jesús por sus discípulos, amar hasta el extremo? ¿A quiénes debo amar de esa manera? ¿Qué significa para mi amar hasta el extremo, cuál es ese extremo, ese magis?

- Examina cómo está tu amor y servicio a Dios, y a los demás. ¿Te puedes considerar a ti mismo/a como una persona de amor y servicio, o más bien eres una persona centrada en ti, en tu yo, tu ego, un egoísta? ¿Qué clase de servicio te pide el Señor, concretamente?

- ¿Por qué Juan utiliza los tiempos verbales gerundios (“sabiendo Jesús”, “habiendo amado a los suyos”, “sabiendo Jesús que el Padre…”)

- ¿Cómo se explica la resistencia de Pedro a ser lavado por Jesús? ¿Por qué Jesús le dice que no puede comprender en ese momento? ¿Por qué no puede comprender? ¿Por qué la insistencia de Jesús

- Jesús explica el signo después de hacerlo, para que nadie malinterprete. Él es Maestro y Señor, que quede claro. Si él siendo Maestro y Señor se humilla a lavar los pies, nosotros somos invitados a hacer lo mismo. Es un mensaje que constituye un principio y fundamento del discípulo de Jesús. Nuestro modo de proceder es el amor y el servicio, esto nos identifica, nos define, nos delata como discípulos de Jesús.

- ¿Descubro todavía en mis actitudes como: el ansia de protagonismo, o bien signos de orgullo, de deseo de ser aplaudido, de ser destacado, exaltado, ¿sobresalir?


5.- COLOQUIO, DIALOGO DE TU A TU CON JESUS.

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 4.- EJERCICIOS ESPIRITUALES DE SEMANA SANTA. 2020. LA PASIÓN DEL SEÑOR (1)


1.- INTRODUCCIÓN:

Nos empezamos a adentrar en la Pasión de Jesús. La ultima cena, con la Institución de la Eucaristía, va a desembocar en la oración en el huerto de los Olivos, en la colina que queda frente a la colina de Jerusalén. Allí Jesús es tomado como prisionero, y comienza toda una cadena de interrogatorios y juicios.


2.- PETICIÓN. GRACIA A ALCANZAR:

San Ignacio nos indica que pidamos tener los mismos sentimientos que  Cristo, dolor, quebranto, lágrimas, pena interna. El día de hoy es una oportunidad de acompañar a Jesús en cada paso de la pasión, de hacernos presentes en este momento de su vida y aliviar su dolor.


3.- SUCESION DE ESCENAS:

Hay una sucesión de pasos o escenas que se pueden meditar. Siguiendo los evangelios se suceden:
1.- La oración en el huerto de Getsemaní. Jesús aparece muy vulnerable, con tristeza mortal.  
2.- Jesús es apresado como si fuera un ladrón.  (Jesús es llevado a varios tribunales:)
3.- Ante Anás, antiguo Sumo Sacerdote.
4.- Ante el Sanedrín o concejo judío (acusado de blasfemo).
5.- Ante Pilatos, procurador romano (Jesús es acusado de traidor y rebelde contra el Cesar).
6.- Ante Herodes, virrey de Galilea Jesús guarda silencio.
7.- De nuevo ante Pilatos. Este reconoce que no es culpable. Pero lo envía a recibir los azotes y es coronado de espinas entre burlas.
8.- Y finalmente Pilatos invita al pueblo a escoger entre Jesús y Barrabás, lo que constituye un juicio delante del pueblo.

Las acusaciones van cambiando de sentido, según convenga a los enemigos. A veces el sentido es religioso. Ante Pilato, el sentido es político.


4.- JUICIO ANTE EL SANEDRÍN, PRESIDIDO POR CAIFAS. MARCOS 14, 53-72 


53 Llevaron a Jesús ante el Sumo Sacerdote, y allí se reunieron todos los sumos sacerdotes, los ancianos y los escribas.

54 Pedro lo había seguido de lejos hasta el interior del palacio del Sumo Sacerdote y estaba sentado con los servidores, calentándose junto al fuego.       

55 Los sumos sacerdotes y todo el Sanedrín buscaban un testimonio contra Jesús, para poder condenarlo a muerte, pero no lo encontraban.

56 Porque se presentaron muchos con falsas acusaciones contra él, pero sus testimonios no concordaban.

57 Algunos declaraban falsamente contra Jesús:

58 «Nosotros lo hemos oído decir: "Yo destruiré este Templo hecho por la mano del hombre, y en tres días volveré a construir otro que no será hecho por la mano del hombre"».

59 Pero tampoco en esto concordaban sus declaraciones.

60 El Sumo Sacerdote, poniéndose de pie ante la asamblea, interrogó a Jesús: «¿No respondes nada a lo que estos atestiguan contra ti?».

61 El permanecía en silencio y no respondía nada. El Sumo Sacerdote lo interrogó nuevamente: «¿Eres el Mesías, el Hijo de Dios bendito?».

62 Jesús respondió: «Así es, yo lo soy: y ustedes verán al Hijo del hombre sentarse a la derecha del Todopoderoso y venir entre las nubes del cielo».

63 Entonces el Sumo Sacerdote rasgó sus vestiduras y exclamó: «¿Qué necesidad tenemos ya de testigos?

64 Ustedes acaban de oír la blasfemia. ¿Qué les parece?». Y todos sentenciaron que merecía la muerte.

65 Después algunos comenzaron a escupirlo y, tapándole el rostro, lo golpeaban, mientras le decían: «¡Profetiza!». Y también los servidores le daban bofetadas.

66 Mientras Pedro estaba abajo, en el patio, llegó una de las sirvientas del Sumo Sacerdote

67 y, al ver a Pedro junto al fuego, lo miró fijamente y le dijo: «Tú también estabas con Jesús, el Nazareno».

68 El lo negó, diciendo: «No sé nada; no entiendo de qué estás hablando». Luego salió al vestíbulo.

69 La sirvienta, al verlo, volvió a decir a los presentes: «Este es uno de ellos».

70 Pero él lo negó nuevamente. Un poco más tarde, los que estaban allí dijeron a Pedro: «Seguro que eres uno de ellos, porque tú también eres galileo».         

71 Entonces él se puso a maldecir y a jurar que no conocía a ese hombre del que estaban hablando.

72 En seguida cantó el gallo por segunda vez. Pedro recordó las palabras que Jesús le había dicho: «Antes que cante el gallo por segunda vez, tú me habrás negado tres veces». Y se puso a llorar. 

5.- Comentarios sobre este texto, para reflexionar y meditar:
 
- La escena decisiva de la pasión se desarrolla en el palacio del sumo sacerdote, donde tienen lugar dos sucesos que el evangelista contrapone de manera intencionada. Tanto Jesús como Pedro son sometidos a interrogatorio.                

- La actitud de ambos es, sin embargo, radicalmente diversa. Mientras que Jesús, siempre reservado respecto a su persona, termina confesando su propia identidad, Pedro, atemorizado, niega su condición de discípulo

- Toda la narración conduce a la pregunta del sumo sacerdote y a la respuesta de Jesús. La pregunta recoge el interrogante planteado a lo largo de todo el evangelio, y ciertamente para el evangelista se trata de la realidad más profunda de Jesús.                                                    

- La respuesta de Jesús no se hace esperar en este caso. No hay peligro ya de posibles equívocos. Jesús proclama abiertamente su identidad, y el sumo sacerdote percibe el verdadero alcance de la respuesta.   

- Jesús no se atribuye tan sólo la condición de Mesías; está arrogándose incluso la condición de Hijo de Dios, porque nadie, excepto Dios, podía reivindicar un trono celeste y el derecho de ser el juez escatológico. Esta pretensión de equipararse a Dios es lo que constituye su  blasfemia y lo hace merecedor de la muerte ante el Concejo de Ancianos.

- Simultáneamente al proceso del Maestro se lleva a cabo el proceso del discípulo. El relato, en una gradación intencionada, nos presenta la triple negación de Pedro, que cumple al pie de la letra la predicción de Jesús (Mc 14, 30).                                                                           

- El evangelista subraya una vez más que confiar en las propias fuerzas es un camino falso y peligroso.

6.- PREGUNTAS PARA PENSAR Y ORAR:

- ¿Qué te impresiona más del juicio antes el Concejo judío?                                                                
- Pedro le sigue “a distancia”. ¿Qué significa esta palabra, qué te sugiere? ¿Cómo lo sigues tú?
- Los jueces buscan testimonios para condenar a Jesús. ¿Es esto un juicio justo?
- Los testimonios falsos se contradicen. Hay mucha confusión. No se ponen de acuerdo.
- Finalmente el sumo sacerdote le hace la pregunta concreta: ¿Eres tú el Mesías, el Hijo del Bendito? Es la pregunta clave, la que les preocupa, la identidad de Jesús.    
- Analiza la respuesta de Jesús al sumo sacerdote Caifás: ¿qué encuentras en esas palabras? ¿Qué lleva a Jesús a revelar su identidad más profunda ante este Concejo?
-Qué sientes al leer las tres negaciones sucesivas de Pedro?

- ¿Alguna vez has actuado como Judas, traicionando, o como Pedro negando a Jesús?
- A la luz de esta meditación, ¿qué te parecen tus propias reformas de vida, tus propuestas, lo que vas a hacer por Cristo?

7.- DIALOGO CON JESÚS, CARA A CARA.

- Quédate a solas con Jesús. Ya sea arrodillado junto a él en el huerto de Getsemaní. O bien de pie, a su lado, durante el juicio. O en el momento en que Jesús mira a Pedro. Explícale a Jesús lo que vas sintiendo en ese proceso. ¿Qué te duele más de todo esto?

- ¿Cómo quisieras que fuera tu relación con Jesús en el futuro? ¿Qué lugar quisieras que él ocupara en tu vida?

- Al repasar los criterios que nos proporciona la ya conocida meditación de “Dos Banderas”, ¿cómo has manejado estos criterios a lo largo de tu vida? (vida sencilla, servicio, capacidad de soportar humillaciones, etc.) ¿Cómo resuenan estos criterios a la luz de la Pasión del Señor?

- Al repasar las tres actitudes en la conocida meditación de “Tres Binarios”, ¿existe alguna de estas actitudes en tu vida? ¿Has retrasado tu compromiso con Jesús? ¿Has “negociado” con Dios las misiones que él te confía? ¿Has sido generoso/a? ¿Cómo ves estas actitudes a la luz de la Pasión?

- Deja fluir tu corazón, tus sentimientos, tus imágenes. Termina con un “alma de Cristo”. 

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5.- EJERCICIOS ESPIRITUALES DE SEMANA SANTA. ABRIL 2020    LA PASIÓN DEL SEÑOR

(2), EL VÍA CRUCIS Y LAS SIETE PALABRAS.


1.- INTRODUCCIÓN:

Se nos ofrece en esta tarde la oportunidad de acompañar a Jesús en su camino a la cruz, y luego de adentrarnos en el sentido de las siete palabras desde la cruz.                                                                         

2.- PETICIÓN, GRACIA A ALCANZAR:

Poder acompañar a Jesús en este camino, como cargando con él la cruz. Poder penetrar el misterio de cada una de las siete palabras, las últimas de su vida en la tierra. Llegar a sentir sus mismos sentimientos.

 3. EL CAMINO DE LA CRUZ:

Se nos ofrece la opción del vía crucis tradicional y la opción del vía crucis bíblico. A continuación los dos esquemas. Además, se nos invita a enriquecer el vía crucis tratando de escuchar los pensamientos y sentimientos de Jesús, siguiendo el vía crucis del Papa Francisco del año 2016. Reproducimos en hoja aparte  esos sentimientos en cada estación.

4.- VIA CRUCIS TRADICIONAL. EL CAMINO DE LA CRUZ

1ª Estación: Jesús sentenciado a muerte 8ª Estación: Jesús consuela a las hijas de Jerusalén
2ª Estación: Jesús cargado con la cruz 9ª Estación: Jesús cae por tercera vez
3ª Estación: Jesús cae, por primera vez, bajo el peso de la cruz 10ª Estación: Jesús despojado de sus vestiduras
4ª Estación: Encuentro con la Virgen 11ª Estación: Jesús es clavado en la Cruz
5ª Estación: el Cirineo ayuda al Señor a llevar la Cruz 12ª Estación: Jesús muere en la Cruz
6ª Estación: la Verónica enjuga el rostro de Jesús 13ª Estación: Jesús en brazos de su madre
7ª Estación: Segunda caída en el camino 14ª Estación: el cadáver de Jesús puesto en el Sepulcro

 

5.- VIA CRUCIS BÍBLICO:

1ª JESÚS ORA EN EL HUERTO DE GETSEMANÍ, Lucas 22, 39-46 8ª EL CIRENEO AYUDA A JESÚS A LLEVAR LA CRUZ, San Lucas 23, 26
2ª JESÚS TRAICIONADO POR JUDAS, ES ARRESTADO, Lucas 22,47 9ª JESÚS ENCUENTRA A LAS MUJERES DE JERUSALÉN, Lucas 23, 27-31
3ª JESÚS ES CONDENADO A MUERTE POR EL SANEDRÍN, Mateo 26 10ª LA CRUCIFIXIÓN DEL SEÑOR, Marcos 15, 22-27
4ª JESÚS ES NEGADO POR PEDRO, Mateo 26,69 11ª JESÚS PROMETE SU REINO AL LADRÓN ARREPENTIDO, Lucas 23,39-43
5ª JESÚS ES JUZGADO POR PILATO, Juan 18, 36 12ª JESÚS COLGADO EN LA CRUZ, SU MADRE Y EL DISCÍPULO, Juan 19, 25-27
6ª JESÚS ES AZOTADO Y CORONADO DE ESPINAS, Mateo 27,26-30 13ª JESÚS MUERE EN LA CRUZ, Marcos I5, 33-37
7ª JESÚS CARGA CON LA CRUZ, Juan 19,16-17 14ª JESÚS ES COLOCADO EN EL SEPULCRO, Marcos 15, 42-47

 

6.-LAS SIETE PALABRAS DE JESUS EN LA CRUZ

¿Cómo ordenarlas? Al estar tomadas de los cuatro evangelios, no hay modo de saber el  verdadero orden en que fueron dichas. Asumimos el criterio de que Jesús procedió de afuera hacia adentro. Pensando que Jesús procede desde lo que está fuera de él (la gente, los ladrones, María) hacia sí mismo (la sed) y entrando luego hacia lo que está dentro de él (balance de su vida, el Padre, la soledad, la confianza), es posible ordenarlas del siguiente modo.

1ª Palabra: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Lucas 23, 34. Jesús está excusando y perdonando a las personas que lo crucifican, lo insultan, y se burlan. Como diciendo, “yo estoy aquí para que ellos sean perdonados”. Es el sentido último de la cruz, muere por nosotros. La cruz nos salva, como acto supremo del amor. Jesús responde a la agresión con el perdón. ¿Y tú, cómo respondes cuando te atacan?

2ª Palabra: Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso. Lucas 23, 45. Como respuesta a este “buen” ladrón, que se acaba de convertir y creer en Jesús, Jesús responde regalándole la vida eterna en el Reino de Dios. ¿Cómo puede un crucificado, a punto de morir, prometer algo? Es que este crucificado, Jesús, no ha perdido la esperanza. El espera del Padre la palabra final, la Resurrección. ¿Qué espero yo?

3ª Palabra: Mujer, he ahí a tu hijo; he ahí a tu madre. Juan 19, 26-27. María es quien está más cerca de la cruz, a sus pies. Cuando Jesús la mira, se compadece tanto de ella como de Juan, el discípulo. Y hace esa entrega doble, la madre al discípulo, el discípulo a la madre. Es quizás el último regalo: María carga ahora con todos los discípulos, contigo  y conmigo. Y los discípulos somos responsable de ella también. ¿Te relacionas con María?

4ª Palabra: Tengo sed. Juan 19, 28. Sed de agua. Ha perdido mucha sangre en los azotes. No bebe casi nada desde la noche anterior. Sed también de compañía, de calor humano, de solidaridad. Sed de ti. Sed de mí. ¿Qué tiempo dedicas cada día a Jesús? ¿Puedes decir que eres una compañía para él? ¿O solamente lo saludas a ratos, por pocos minutos? ¿Te aburres con Jesús? Acompáñalo ahora en la cruz

5ª Palabra: ¿Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado?  Mateo 27, 46 y Marcos 15, 34. Al entrar en sí mismo, Jesús descubre su soledad del Padre. Y trae a su mente el salmo 22, que comienza con esta palabra. Y lo recita,   línea a línea, porque refleja y recoge lo que él siente: Pero yo soy un gusano, no un hombre; la gente me escarnece y el pueblo me desprecia;… Soy como agua que se derrama y todos mis huesos están dislocados; mi corazón se ha vuelto como cera y se derrite en mi interior; mi garganta está seca como una teja y la lengua se me pega al paladar. Dios está ahí, pero Jesús ya no lo percibe. Su dolor es tan grande que ya no siente al Padre a su lado. Pero sí está ahí. Donde está el Hijo está el Padre.

6ª Palabra: Todo está cumplido. Juan 19, 30. Jesús hace un recorrido instantáneo de su vida, desde el pesebre de Belén, pasando por el lago de Galilea, el monte de las bienaventuranzas, el Templo, la cruz. Escenas que se suceden a toda velocidad, un balance de su vida, de cada pasaje. Y hace un juicio: lo ha cumplido todo, ha sido fiel. Ha obedecido la voluntad del Padre. No le negó nada a su Abba. Lo dice agradecido, como quien ha podido ser fiel. A pesar de las Tentaciones continuas del enemigo.

7ª Palabra: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Lucas 23, 46. Al final, vuelve la confianza en el Abba. Pone su alma, su vida, todo, en las manos amorosas y acogedoras del Padre, con toda la confianza y la esperanza. Con la seguridad de que el Padre tiene la última Palabra, y que la dirá a su momento, cuando sea preciso. Entrega voluntaria, llena de amor, y de serenidad. ¿Cómo es tu entrega?

7.- COLOQUIO, DIALOGO DE TÚ A TÚ CON JESÚS.

1. "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen." - Pater dimitte illis, non enim sciunt, quid faciunt (Lucas, 23: 34).

2. "Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso." - Amen dico tibi hodie mecum eris in paradiso (Lucas, 23: 43).

3. "Mujer, ahí tienes a tu hijo. [...] Ahí tienes a tu madre." - Mulier ecce filius tuus [...] ecce mater tua (Juan, 19: 26-27).

4. "¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?" - "¡Elí, Elí! ¿lama sabactani?" - Deus meus Deus meus ut quid dereliquisti me (Mateo, 27: 46 y Marcos, 15: 34).

5. "Tengo sed." - Sitio (Juan, 19: 28).

6. "Todo está cumplido." - Consummatum est (Juan, 19: 30).

7. "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu." - Pater in manus tuas commendo spiritum meum (Lucas, 23: 46).



4.- LAS SIETE PALABRAS, SU SENTIDO.
5.- PREGUNTAS PARA PENSAR Y ORAR.

Sentimientos y pensamientos de Jesús:

1ª Estación: Acabo de celebrar la Pascua con mis discípulos. Era algo que había deseado ardientemente:[4] la última Pascua, antes de la pasión, antes de volver a ti. Pero, de pronto, se ha visto alterada. El diablo había metido en la cabeza de un discípulo mío que me traicionara.[5]En el huerto de Getsemaní ha venido hacia mí. Con un gesto que es expresión de amor, me ha saludado diciéndome: «Salve, Maestro». Y me ha besado.[6] ¡Qué amargura en aquel momento! 
Durante la cena, te he suplicado, Padre, que guardes a mis discípulos en tu nombre, para que sean uno, como nosotros.[7] 

2a Estación: Me rodean los soldados del gobernador. Para ellos, ya no soy una persona, sino un objeto. Quieren divertirse conmigo, burlarse de mí. Por eso me visten de rey. Han preparado incluso una corona, pero de espinas. Me golpean en la cabeza con una caña. Me escupen. Me sacan afuera.[10] 
Resuenan en mí las dramáticas palabras del profeta Isaías sobre el Siervo del Señor. Dicen de él que no tiene aspecto atrayente; que es despreciado, varón de dolores, como un cordero llevado al matadero; que es arrancado de la tierra de los vivos, maltratado hasta la muerte. Ese Siervo soy yo, para desvelar la grandeza del amor de Dios por el hombre.[11] 

3a Estación: Me tambaleo al dar los primeros pasos hacia el Calvario. He perdido ya mucha sangre. Me resulta difícil sostener el peso del madero que he de llevar. Y caigo a tierra. 
Alguien me levanta. A mi alrededor veo mucha gente. Entre ellos, hay quien me quiere bien. Otros son sólo curiosos. Pienso en Juan Bautista que, al comienzo de mi vida 
pública, dijo: «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo».[15] Ahora se revela la verdad de esas palabras.

4a Estación. Mi Madre está entre la gente. Mi corazón late con fuerza. No consigo verla bien. La sangre me cubre la cara. 
Cuando tenía cuarenta días, me llevaron al Templo para presentar la ofrenda, según la Ley de Moisés. A mis padres les habló un profeta. Se llamaba Simeón. Me tomó en brazos. Dijo que yo sería «una bandera discutida» y que a mi madre «una espada le traspasaría el alma». Palabras que en este momento se han hecho amarga realidad para ambos. Hoy se realiza plenamente la ofrenda de aquel día.[20] 

5a Estación: Oigo gritos a mi alrededor. Toman a la fuerza a un campesino que pasaba por allí, seguramente por casualidad. Sin muchas explicaciones, lo obligan a llevar mi peso. Me siento aliviado. Le mandan que vaya detrás de mí. Iremos juntos hasta el lugar de mi suplicio.
Más de una vez, predicando el Reino de Dios, dije: «Quien no lleve su cruz detrás de mí, no puede ser discípulo mío».[25] Sin embargo, ahora este hombre carga incluso con la mía. Quizás ni siquiera sabe quién soy, pero igualmente me ayuda y me sigue. 

6ª Estación: Entre la multitud hay muchas mujeres. Su delicadeza impulsa a una de ellas a acercarse para secarme el rostro. Este gesto me hace recordar otros encuentros. Uno de ellos, hace una semana. Fui a cenar, por amistad, a Betania, en casa de Marta, María y Lázaro. María me ungió los pies con óleo perfumado de nardo auténtico. Se sorprendió cuando le dije que lo conservara para mi sepultura.[30]
Me veo también sentado junto al pozo de Sicar. Estaba cansado y sediento. Llega en aquel momento una mujer samaritana con un cántaro. Le pido agua. Le hablo de un agua que salta hasta la vida eterna. Parece que esperaba este don para abrir su corazón. Quería contarme todo sobre ella. La vi maravillada profundizando en su propia conciencia. Volvió a su pueblo hablando de mí y diciendo: «¿Será este el Mesías?».[31]

7ª Estación. No es sólo cansancio físico. Es algo más profundo lo que me pasa. Ayer tarde estuve un buen rato postrado en oración al Padre. Mi sudor era como gotas de sangre. Estaba ya en agonía. Estoy viviendo la experiencia extrema y difícil de todo ser humano que se acerca a la muerte. Gracias, Padre, por haberme enviado en ese momento un ángel del cielo a consolarme.

8ª Estación: Hace pocos días que llegué a Jerusalén. Una comitiva de discípulos me acogió haciendo fiesta con regocijo. Incluso me aclamaban diciendo: «Bendito el que viene en el nombre del Señor».[39] En medio de su sencillez, ese momento fue solemne. Sin embargo, no fue del agrado de los fariseos. La fiesta no impidió que llorase al ver la ciudad.[40] Ahora que voy exhausto al Gólgota, oigo voces de mujeres que se lloran por mí y se dan golpes de pecho.

9ª Estación: Mi camino terreno llega a su fin. Cuando nací, mi madre me puso en un pesebre[46]. He pasado casi toda mi vida en Nazaret. He formado parte de la historia del pueblo elegido.
Como enviado itinerante del Padre, he anunciado la amplitud de su amor, en el que todos caben; la extensión de su amor, que se mantiene fiel a lo largo todas las generaciones; la altitud de su amor, esperanza que vence incluso a la muerte;[47] y la profundidad de su amor, que no me ha enviado para los justos, sino para los pecadores.[48]
Muchos escucharon mi palabra y me siguieron, convirtiéndose en discípulos míos; otros no me comprendieron. Algunos me rechazaron y, al final, me condenaron. Pero, en este momento, más que nunca, me siento llamado a revelar el amor de Dios por los hombres. [49]

10ª Estación: Me quedo en silencio. Me siento humillado por un gesto aparentemente banal. Hace horas que me quitaron la ropa. Pienso en mi Madre, aquí presente. Mi humillación es también la suya. También de esta manera una espada traspasó su alma. A ella le debía la túnica que me arrebataron. Era un símbolo de su amor por mí.[53]

11a Estación: Me están taladrando los pies y las manos. Los brazos estirados. Los clavos atraviesan mi carne con dolor. Tengo el cuerpo inmovilizado, pero libre el corazón, y con esa libertad fui hacia mi pasión.[58] Libre, porque está lleno de amor, de un amor que quiere incluir a todos.
Miro a los que me crucifican. Pienso en los que se lo han mandado: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen».[59] Junto a mí hay otros dos condenados a morir en cruz. Uno de ellos me pide que me acuerde de él cuando esté en mi reino. Sí –le digo–, «hoy estarás conmigo en el paraíso».[60]

12ª, 13ª y 14ª Estación  Jesús está muerto. Ya ni piensa ni siente. 

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6.- EJERCICIOS ESPIRITUALES DE SEMANA SANTA. ABRIL 2020. SABADO SANTO.         

SILENCIO DE DIOS. APARICION A MARIA MAGDALENA


1.-INTRODUCCION:

El final del viernes fue precipitado. Mataron a Jesús. Falleció después de tres horas en la cruz. Lo tuvieron que enterrar a toda prisa, pues ya comenzaba el sábado, el día sagrado de la semana. Esa noche y todo el día sábado fue de mucha tristeza y desconcierto. Todos esperaban una actuación de Dios. Pero no pasó nada. Dios se quedó callado. El silencio de Dios.

2.- GRACIA A ALCANZAR:

Revivir ese silencio de Dios, para María, la madre, para los discípulos, para los enfermos y pecadores sanados y perdonados. Y revivir el primer signo, el sepulcro vacío, y las luces de las primeras apariciones.

3.- EL SILENCIO DE DIOS.

Es posible imaginar que a medida que iba avanzando la pasión de Jesús: el huerto, el prendimiento, los tribunales, los azotes, sus discípulos iban moviendo, retrasando, la esperanza de que Dios iba a actuar, iba a intervenir para salvar a Jesús. Pero la pasión continuaba, y Dios no intervenía. Terminaron los juicios, fue condenado a muerte, cargó con su cruz…y Dios seguía callado. 
Quizás pensaba que mientras más destruido y deteriorado estaba Jesús, más gloriosa iba a ser la intervención de Dios, más deslumbrante. Lo clavaron, lo levantaron, la gente se burlaba de él: «Sálvate a ti mismo, si eres Hijo de Dios, y baja de la cruz» (Mt 27, 40). «Ha puesto su confianza en Dios: Que le salve ahora, si es que de verdad le quiere, ya que dijo: Soy Hijo de Dios» (Mt 27, 43). Pero todavía no pasaba nada.
Cuando Jesús pronunció su quinta palabra, la esperanza de los discípulos bajó casi a cero: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» (Mc 15, 34). El mismo Jesús estaba expresando su asombro por el silencio y el abandono de Dios. El familiar “Abba, papito”, de Jesús, se había desaparecido. 
Finalmente Jesús dio un grito y murió. Siguió un sordo murmullo de la multitud, algunos signos de la naturaleza, y…no pasó nada más. El Abba no se había asomado por allí
El sábado entero fue el día del silencio de Dios. En sus discípulos reinó el desconcierto, el horror, el miedo, la desilusión, el desencanto. Intenta meterte en la carne de Pedro, de Juan, de Santiago y vivir tú también ese silencio. Recuerda momentos de tu vida en que tú mismo  lo has experimentado. Algunos discípulos comenzaron a escabullirse, a desistir. Entre ellos los dos de Emaús.

4.- UN PRIMER SIGNO DE SOSPECHA: EL SEPULCRO ESTÁ VACÍO. JUAN 20, 1-2: 1

El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada. 2 Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».

       María descubre la gran piedra removida y la tumba vacía. Y se horroriza de pensar que se han robado el cadáver de Jesús. Avisa a los discípulos, Pedro y Juan bajan corriendo. Todo estaba tal  cómo les había contado María Magdalena. Juan vio y creyó. Vio el sepulcro vacío y creyó que Jesús había resucitado.

        Pedro y Juan regresan sorprendidos, asustados. María se queda con ese sentimiento de fidelidad tan propio de ella. Está ante el primer signo, un signo ambiguo, confuso, una tumba vacía, que puede significar tantas cosas. ¿Qué sientes tú al entrar en esta tumba vacío, silenciosa, con los paños doblados, o tirados? Imagínate esto vivamente.

5.- LA PRIMERA APARICION.

La fidelidad y la esperanza de María va a ser premiada: “… vio a Jesús, que estaba allí, pero no lo reconoció. 15 Jesús le preguntó: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?». Ella, pensando que era el cuidador de la huerta, le respondió: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo». 16 Jesús le dijo: «¡María!». Ella lo reconoció y le dijo en hebreo: «¡Raboní!», es decir «¡Maestro mío!». 17 Jesús le dijo: «No me retengas, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: «Subo a mi Padre, el Padre de ustedes; a mi Dios, el Dios de ustedes».

        Cuando ya la fe se había apagado y la esperanza se había esfumado, Dios dijo su nueva palabra: resucita a Jesús. No esperó a que destrozaran más a Jesús, sino que lo dejó morir para entonces volverlo a la vida. Una intervención más “imposible” pero mucha más gloriosa. Del deterioro más total, la muerte, Dios saca la vida.

        María es la primera testigo de la Resurrección. La primera misionera que comunica este mensaje. Una mujer de la que Jesús había sacado siete demonios. Ponte en el lugar de María. Vive la escena desde adentro.

6.- PARA REFLEXIONAR Y ORAR:

- ¿Cómo vives tú el silencio de Dios el viernes y el sábado santo? ¿Has entrado tú, con tu imaginación en la tumba vacía? ¿Has sentido allí el silencio de Dios y de todo, lo absurdo de esta muerte, el misterio del cadáver desaparecido?

- ¿Existen en tu vida, en tu historia personal, momentos de silencio de Dios, de incertidumbre, vacío, miedo? Quizás preguntaste entonces dónde estaba Dios. ¿Cómo relees esos momentos a la luz de este silencio de Dios ante la muerte de Jesús, y la Resurrección?

- Mira los detalles de la tumba: la cama de piedra está limpia y fría. El cuerpo muerto de Jesús no está allí. Unos paños doblados, otros tirados en el suelo. No hay señales de pisadas, o de fuerza. Solo hay silencio, ausencia, misterio. ¿Cómo lo vives?

- Ponte en el lugar de María Magdalena y vive paso a paso la escena: te asomas al sepulcro y conversas con esas misteriosas criaturas, de mucha luz. Sales afuera, ves un jardinero, conversas con él. Le pides el cuerpo de Jesús. Como si ese hombre supiera. Finalmente escuchas tu propio nombre en boca de Jesús. Y lo reconoces. Es Jesús, el Maestro, el Amigo. Lo abrazas.

-Vive este abrazo de Jesús resucitado. Siente que Jesús te aprieta fuertemente. Esto es real, él está ahí, contigo, en la contemplación. Déjate iluminar por esta experiencia, que es necesaria y puede ser “fundante”, marcar un antes y un después. Para poder vivir la fe en una cultura tan adversa, es necesario encontrarse con Jesús Resucitado. Hazlo ahora.

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7.- EJERCICIOS ESPIRITUALES DE SEMANA SANTA. ABRIL 2020 

             APARICIÓN A LOS DISCÍPULOS DE EMAÚS.

1.- INTRODUCCIÓN:

Después de la muerte de Jesús, los discípulos perdieron la fe y la esperanza. Quedaron desconcertados. Cuando empezaron a aparecer algunos signos extraños, ya algunos de ellos habían concebido la idea de marcharse. La muerte de Jesús había terminado con todo. Este deseo oculto de irse tuvo más fuerza que los nuevos signos. Dos de ellos aprovecharon un momento en que alguien entraba o salía de la estancia, y se salieron discretamente. Se encaminaron a su pueblo, Emaús.

2.- GRACIA A ALCANZAR:

Penetrar en la narración de Lucas, profundizar en la experiencia de estos dos discípulos durante su encuentro con Jesús, y cómo fueron reabriendo su corazón a la esperanza, a la fe, hasta que descubrieron vivo a Jesús y regresaron. Penetrar en el corazón del mismo Jesús, en su identidad de buen pastor y su pedagogía de buen maestro.

3.- EL TEXTO: LUCAS 24.

EL CAMINO.13 Ese mismo día, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén. 14 En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido.

EL ENCUENTRO 15 Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos. 16 Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran. 17 Él les dijo: «¿Qué comentaban por el camino?». Ellos se detuvieron, con el semblante triste, 18 y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió:

EL TESTIMONIO « ¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!». 19 « ¿Qué cosa?», les preguntó. Ellos respondieron: «Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo,20 y cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron. 21 Nosotros esperábamos que fuera él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas. 22 Es verdad que algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro 23 y al no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les había aparecido unos ángeles, asegurándoles que él está vivo. 24 Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a él no lo vieron».

LA ILUMINACIÓN 25 Jesús les dijo: « ¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! 26 ¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?» 27 Y comenzando por Moisés y continuando en todas las Escrituras lo que se refería a él.

LLEGADA A EMAUS 28 Cuando llegaron cerca del pueblo adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante. 29 Pero ellos le insistieron: «Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba». El entró y se quedó con ellos. 30 Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio.

EL RECONOCIMIENTO 31 Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero él había desaparecido de su vista. 32 Y se decían: «¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?». 33 En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás que estaban con ellos, 34 y estos les dijeron: «Es verdad, ¡el Señor ha resucitado y se apareció a Simón!». 35 Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

4.- PARA REFLEXIONAR Y ORAR

- Jesús en persona toma la iniciativa de acercarse, con suma discreción. No se impone. Se deja descubrir. Es el buen pastor en acción. Tiene la misión de devolver la esperanza, la fe, el consuelo. Va despacio.

- Ellos se sorprenden de que el tercer caminante no sepa lo que sucedió en Jerusalén. Para ellos es algo tan grande, tan importante, que no pueden entender esa ignorancia. ¡Cómo no haber conocido la muerte de Jesús!  ¡Si toda la ciudad estuvo pendiente de ese acontecimiento!

- La pregunta de Jesús no es una broma. Él quiere y necesita que ellos le cuenten cómo vivieron y sintieron los momentos de la Pasión y Muerte. Jesús necesita que nosotros también le contemos nuestras vivencias, cómo nos afecta su pasión.

- En el verso 19b, ellos empiezan a resumir todo lo que ha pasado. Califican a Jesús como profeta poderoso (ya no es el Mesías ni el Hijo de Dios. Lo han rebajado de categoría). La entrega para ser crucificado. Le cuentan cómo ellos “esperaban” (ya no esperan nada).

- En el verso 22, comienzan a enumerar signos que han sucedido, que podrían al menos despertar interés, sospecha de algo bueno. Pero ya están cegados por la tristeza, que no ven nada. Las mujeres, el sepulcro vacío, los ángeles que dicen que está vivo, la comprobación de dos discípulos que van al sepulcro. A él no lo vieron.

- En el verso 25 Jesús cambia su estrategia y su estilo, y los llama “hombres duros para creer”. Hace una afirmación terrible: “¿No era necesario que el Mesías padeciera para entrar en su gloria?” Y nosotros seguimos preguntando, ¿por qué era necesario? ¿No bastaba con la Encarnación? Tenemos que aprender una nueva sabiduría.

- Jesús comienza un trabajo de interpretación de las Escrituras, destacando cómo la Pasión y Muerte del Mesías estaba prevista en el proyecto de salvación de Dios. No fue un descuido.

- Después del signo de la palabra que ilumina el entendimiento, viene el signo de partir el pan, con el cual se les abren los ojos y lo reconocen. Hay una alusión a la Eucaristía.

-Regresan. Reciben el testimonio de la comunidad. Y dan su propio testimonio

5.- IMPORTANCIA DE HACER LA EXPERIENCIA DE LA RESURRECCIÓN:

Hoy en el mundo predomina una sensación de desencanto con la historia. El siglo XX prometió muchos logros para el siglo XXI: fin de las guerras; fin de las enfermedades; alimentos para todos; armonía.

La ciencia y la tecnología lo tenían todo resuelto. Llegó el siglo XXI, y tenemos guerras interminables, nuevas y viejas enfermedad, hambre, sed, emigraciones masivas, comercio con seres humanos.

Este desencanto afecta a todos, también a nosotros. A veces se manifiesta como miedo. Y se intenta aliviar con la aceleración del entretenimiento, las discotecas, los viajes, las adicciones…La única instancia que nos da esperanza, re-encanto y paz verdadera es…el encuentro personal  con el Señor Resucitado, en la oración, en los sacramentos. Jesús es el único que nos puede comunicar un gozo profundo que nos permite superar los desencantos y re-encantarnos con la vida y con la historia.


© 2012 Centro de Espiritualidad Ignaciana