7.- EJERCICIOS ESPIRITUALES DE SAN IGNACIO. 1ª ETAPA. MAYO 2020.

LA PESCA MILAGROSA. “Rema mar adentro y echen las redes para pescar” (Lucas 5, 4) 

  1.- UBICACIÓN: Nos encontramos ya con Jesús adulto. Ha crecido, ha salido de Nazaret hacia el río  Jordán. Ha recibido el Bautismo de Juan. Ha orado en el desierto. Luego vuelve y se establece en Cafarnaúm, ciudad del lago, aldea de pescadores. Es recibido en la casa de Simón, un pescador.


2.- OBJETIVO: crecer en el conocimiento de Jesús, para amarlo más y seguirlo mejor. Esta será la petición en esta oración. CONOCER – AMAR – SEGUIR.

3.- LECTURA DEL TEXTO: Lucas 5, 1-11. (Leer y subrayar palabras que me tocan y me hablan)                                                                                                                     

1 En una oportunidad, la multitud se amontonaba alrededor de Jesús para escuchar la Palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret.                                                                 

2 Desde allí vio dos barcas junto a la orilla del lago; los pescadores habían bajado y estaban limpiando las redes.             

3 Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartara un poco de la orilla; después se sentó, y enseñaba a la multitud desde la barca.                                                    

4 Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: «rema mar adentro, y echen las redes».                       

5 Simón le respondió: «Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada, pero si tú lo dices, echaré las redes».                                 

6 Así lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse.      

7 Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.             

8 Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús y le dijo: «Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador».            

9 El asombro se había apoderado de él y de los que lo acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido;           

10 y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: «No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres».                      

11 Ellos atracaron las barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron.

4.- MODO DE CONTEMPLAR:                                                                                                                               

Este pasaje ofrece valiosa información para poder hacer una contemplación ignaciana.  Se te invita a imaginar el lugar: a orillas del lago. Imaginar la multitud de personas que escuchan la prédica. Ver los rostros de los pescadores, de mujeres trabajadoras, de jóvenes y niños que escuchan con atención.  
Imagina el momento en que Jesús termina la predicación e invita a Pedro a remar mar adentro. 
Entra tú también en el bote.  
Ayuda con la vela, con los remos. Echa las redes y trata de sacarla. Siente la resistencia por el peso de los peces. Asómbrate. 
En fin, vive la escena desde adentro.

5.- ENSEÑANZAS DE ESTE PASAJE Y PREGUNTAS PARA LA REFLEXIÓN

- Jesús actúa con una dinámica doble: por una parte predica con autoridad, y por otra parte hace signos, milagros, actuaciones que le muestran como una persona con mucho poder.

- Jesús pide algo a los más cercanos, Pedro y sus compañeros, “remar mar adentro”. “Remar mar adentro” tiene una connotación simbólica. ¿Te pide a tí remar mar adentro, o sea, profundizar más en tu relación con Él, comprometerte más, salir de una cierta parálisis…?

- Jesús hace un milagro patente, muy llamativo. Esto produce el “asombro”. ¿Eres capaz de sentir el asombro en tu vida, ante acontecimientos  extraordinarios, o has perdido esa capacidad? Trata de recordar momentos de tu vida en que sentiste asombro. Trata de revivirlos. ¿Ya no sientes asombro?

- Pedro y sus compañeros descubren que están ante alguien muy grande, alguien especial, que es capaz de mover los peces, con un poder propio del mismo Creador del Mundo. ¿Quién es este? Pedro se siente como al descubierto ante Jesús. Y se siente indigno, manchado, culpable. ¿Has sentido alguna vez esta vergüenza ante Jesús? Trata de revivir esos momentos. ¿Cómo te sientes ahora ante Jesús?

- Jesús tranquiliza a Pedro (“no temas”),  y lo llama a una nueva vocación. Esta llamada nace a partir justamente de su confesión de pecador. Pedro pasa a ser un pecador- perdonado y -llamado. ¿Eres tú mismo un pecador perdonado? ¿Te llama Jesús a algo nuevo en tu vida? ¿A qué te puede estar llamando?

- Los discípulos dejaron todo y lo siguieron. Se trata de una actitud de desprendimiento, de renuncia a todo. 

¿Has sentido alguna vez un llamado parecido, a “dejarlo todo”.? ¿Sientes ahora ese llamado? Trata de concretar a qué te está llamando Jesús. ¿Eres capaz de seguirlo?

(Aclaración: el seguimiento de Jesús de personas que han optado por formar una familia, no puede romper los compromisos previos, ni con el cónyuge, ni con los hijos y los nietos. 
Es un seguimiento de otro tipo, que conserva los lazos ya creados y sigue a Jesús desde ahí, desde la familia)
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¿Sientes que Jesús te llama a una reforma de vida, o bien, te llama a un cambio más radical, más profundo? Trata de precisar esta llamada y de ponerla en blanco y negro sobre el papel.

6.- COLOQUIO, DIÁLOGO TÚ A TÚ CON JESÚS.

6.1- Conversa ahora cara a cara con Jesús. Cuéntale qué te ha llamado la atención durante esta lectura y contemplación. Qué frase, qué palabras han tocado tu corazón y te han producido una emoción especial, una consolación, una vibración. ¿Qué imágenes has podido contemplar?                                               

6.2- Dile a Jesús lo que sientes al contemplar este milagro tan patente, al ver la cantidad de peces que casi hunden el barco. ¿Sientes asombro, temor, un cierto susto? ¿Te sobrecoge el poder de Jesús, la facilidad con que actúa? Díselo a Jesús, exprésale cómo percibes este poder suyo.                                   

6.3- Comunica a Jesús lo que sientes al ver a ese pescador rudo, poco cultivado, de rodillas ante Jesús, confesándose como hombre pecador. ¿Qué sucedió en el corazón de Pedro, qué le movió a dar este paso? ¿Sientes tú deseos de hacer lo mismo que Pedro? Hazlo, ponte de rodillas, confiésate.                 

6.4- Dile a Jesús cómo te sientes ante la generosidad de los discípulos que lo dejan todo, barca, oficio, familia, pesca, y se van detrás de Jesús. ¡Qué poder de arrastre siente Jesús! ¿Te gustaría hacer algo parecido? Díselo a Jesús, deja que Él te llame por tu nombre.

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