3.- EJERCICIOS ESPIRITUALES DE SAN IGNACIO DE LOYOLA. 1ª ETAPA. MAYO 2020

PRINCIPIO Y FUNDAMENTO 2: SALMO 139. “Tú creaste mis entrañas, me tejiste en el seno de mi madre”  

1.- Preparación para la oración: busca un lugar tranquilo para orar. Respira profundamente varias veces y relájate. Estás delante de Dios, él te está mirando con cariño. Ponte en sus manos, descansa en Él, reposa.

2.- Lee lentamente el salmo 139. Palabra por palabra, frase por frase. Detente allí donde encuentres gusto. Repite las veces que quieras. Haz tuyas esas frases.

P1 Del maestro de coro. De David. Salmo.

ESTROFA 1

Señor, tú me sondeas y me conoces

2 tú sabes si me siento o me levanto; de lejos percibes mis pensamientos,

3 te das cuenta si camino o si descanso, y todos mis pasos te son familiares.

4 Antes que la palabra esté en mi lengua, tú, Señor, la conoces plenamente;

5 me rodeas por detrás y por delante y tienes puesta tu mano sobre mí;

6 una ciencia tan admirable me sobrepasa: es tan alta que no puedo alcanzarla.

ESTROFA 2

7 ¿A dónde iré para estar lejos de tu espíritu? ¿A dónde huiré de tu presencia?

8 Si subo al cielo, allí estás tú; si me acuesto en el Abismo, estás presente.

9 Si tomara las alas de la aurora y fuera a habitar en los confines del mar,

10 también allí me llevaría tu mano y me sostendría tu derecha.

11 Si dijera: «¡Que me cubran las tinieblas y la luz sea como la noche a mi alrededor!»,

12 las tinieblas no serían oscuras para ti y la noche sería clara como el día.

                                                                                                                                                                                                          

ESTROFA 3

13 Tú creaste mis entrañas, me tejiste en el seno de mi madre:

14 te doy gracias porque fui formado de manera tan admirable. ¡Qué maravillosas son tus obras! Tú conocías hasta el fondo de mi alma

15 y nada de mi ser se te ocultaba, cuando yo era formado en lo secreto, cuando era tejido en lo profundo de la tierra.

16 Tus ojos ya veían mis acciones, todas ellas estaban en tu Libro; mis días estaban escritos y señalados, antes que uno solo de ellos existiera.

17 ¡Qué difíciles son para mí tus designios! ¡Y qué inmenso, Dios mío, es su conjunto

18 Si me pongo a contarlos, son más que las arenas; y si terminara de hacerlo, aún entonces seguiría a tu lado.

ESTROFA 4 (Se puede omitir)

19 ¡Ojalá, Dios mío, hicieras morir a los malvados y se apartaran de mí los hombres sanguinarios,

20 esos que hablan de ti con perfidia y en vano se rebelan contra ti!

21 ¿Acaso yo no odio a los que te odian y aborrezco a los que te desprecian?

22 Yo los detesto implacablemente, y son para mí verdaderos enemigos.

ESTROFA 5

23 Sondéame, Dios mío, y penetra mi interior; examíname y conoce lo que pienso;

24 observa si estoy en un camino falso y llévame por el camino eterno.

3. Comentarios para reflexionar

- Descubre lo bien que Dios te conoce, desde que fuiste concebido/a en el vientre de tu madre. Descubre cómo Dios conoce hasta los detalles pequeños de tu vida: si te sientas o te levantas, si caminas o descansas, tus palabras antes de decirlas… Tu historia, tus días.

- Descubre el abrazo de Dios, “me rodeas por detrás y por delante”. Dios siempre te abraza.  

- ¿Has intentado alguna vez “huir de Dios” como el salmista? ¿Por qué razón quisiste huir de Él?  ¿Tuviste quizás la sensación de que mientras más lejos querías estar, más cerca estabas?

- Descubre en la 3ª estrofa que no es necesario huir de Dios, porque Él no es un rival o un enemigo, sino que es un Dios creativo y amoroso, que te fue formando, con ternura, en el vientre de tu madre, testigo de toda tu vida.

-  Haz tuyas las palabras de los versículos 23 y 24, pidiendo a Dios que te examine y te oriente en la vida, que te guíe por el buen camino.

- Encuéntrate con un Dios fiel, que ha estado junto a ti en todos los momentos de tu vida, en las penas y alegrías, en la tristeza y en el gozo, en la guerra y en la paz. Y no solo te conoce sino que te ama.                                                                                  

-  Descubre cómo es la mirada que tiene sobre ti. Trata de mirarte a ti a partir de la mirada de Dios, con los ojos de alguien que te conoce en lo profundo y te quiere.

- Cae en la cuenta de las cinco estrofas del salmo: 

 1-6: Presencia íntima de Dios                                   7-12: Presencia universal de Dios                                                                                                                                                                

13-18: Presencia creativa y amorosa de Dios          19-22: Presencia que uno quisiera que fuera total, hasta para los enemigos 
                                                                                  (estrofa propia de la espiritualidad del Antiguo Testamento. Puede omitirse)                                                                                                                                                

23-24: Oración de humilde petición, suplicando la ayuda de Dios.

4.-Preguntas para orar:                                                                                                                                  


- ¿Sientes que Dios te conoce, o crees que se ha olvidado de ti?                                                                                                                                                  
- ¿Te sientes amado/a por Dios? ¿Te sientes amado por los demás? ¿Te amas a ti mismo/a?             


- ¿Cómo sientes a Dios,  cercano o lejano, amoroso o exigente, te tranquiliza o te perturba?        

- ¿Crees que necesitas modificar la imagen que tienes de Dios, porque lo ves como un policía, o como un juez, o como un dictador, cruel, arbitrario, peligroso?                                                             

- ¿Cuáles han sido tus experiencias de encuentro personal con Dios? ¿A través de qué símbolos, hechos, situaciones, personas, rostros, ha estado Dios presente a lo largo de tu vida? 

Termina con un diálogo con Dios. Dale gracias. 

Reza el Padre Nuestro

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