1.- EJERCICIOS ESPIRITUALES DE SAN IGNACIO. 1ª ETAPA. MAYO 2020  

NOCHE DE ENTRADA. “Hoy quiero hospedarme en tu casa” Lucas 19, 1-10. Zaqueo

1.- Preparación: dedica un momento a la relajación corporal, para caer en la cuenta de la presencia del Señor en el rato de oración que vas a comenzar.

2.- Petición: “Señor, ven a hospedarte en mi casa, como hiciste con Zaqueo”                                 

3.- El texto: Lucas 19, 1-10

1 Jesús entró en Jericó y atravesaba la cuidad.                                                                                    

2 Allí vivía un hombre muy rico llamado Zaqueo, que era el jefe de los publicanos.                    

3 El quería ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la multitud, porque era de baja estatura                                                                                                                                                  
4 Entonces se adelantó y subió a un sicomoro para poder verlo, porque iba a pasar por allí,           

5 Al llegar a ese lugar, Jesús miró hacia arriba y le dijo: «Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que alojarme en tu casa».                                                                                                                           

6 Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió con alegría.                                                                                            

7 Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: «Se ha ido a alojar en casa de un pecador».                

8 Pero Zaqueo dijo resueltamente al Señor: «Señor, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y si he perjudicado a alguien, le daré cuatro veces más».                                                             

9 Y Jesús le dijo: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa, ya que también este hombres es un hijo de Abraham,                                                                                                                             
10 porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido».


4.- -Él quería ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la multitud, porque era de baja estatura                       

Trata de ponerte en la piel de Zaqueo. Tiene un deseo grande de ver a Jesús. Desconocemos sus razones, pero sin duda, son importantes para él, ya que, ante las dificultades, va buscando alternativas para lograrlo.  

En este momento de tu vida, al inicio de esta experiencia de Ejercicios Espirituales, tú también deseas ver a Jesús. ¿Qué te mueve? ¿De dónde nace tu deseo? ¿Qué buscas? La situación de pandemia que estamos viviendo, ¿te está invitando a un cambio, a una vida diferente?     

5.- “Porque era de baja estatura”.                                                                                                      

El impedimento de Zaqueo para ver a Jesús era su tamaño pequeño. Intenta ver los impedimentos exteriores que te pueden dificultar el encuentro con el Señor: situaciones, preocupaciones, personas, lo que te impide hacer silencio… Trata de nombrar qué ocupa y preocupa tu corazón y tu mente en este momento. Disponte a apartarte de todo para aprovechar aún más. Así dice San Ignacio en la Anotación 20: “tanto más se aprovechará cuanto más se apartase de todos los amigos y conocidos y de toda solicitud terrena”  

Cae en la cuenta de tus impedimentos interiores: temores, dudas, resistencias… Reconócelos y preséntalos al Señor que te invita a estar con Él, tal como eres y como estás ahora. Él quiere venir a tu casa en estos días. Aviva el deseo del encuentro con el Señor. No te preocupes por lo que vas a decirle a Él. Estos días son para ahondar en la relación de amistad entre Él y tú.

6.- Jesús le miró.

Desde el deseo de Zaqueo, al final es Jesús quien le encuentra a él. La iniciativa siempre es de Jesús. Él es el que se acerca, Él que nos ve desde lejos. El que nos llama. 

Jesús te mira hoy a ti. Y te habla. Quiere alojarse en tu casa. ¿Cómo lo vas a recibir? ¿Qué espacio vas a abrirle?
¿Frente a esta iniciativa de Jesús, la invitación es a abrir primero el corazón a Él, a encontrarte con él, a dejarte interpelar por él. Es lo que dice San Ignacio en la Anotación 15: Que el ejercitador deje obrar al Criador con la criatura y a la criatura con el Criador y Señor, sin mediaciones.

En este inicio de los Ejercicios nuestra disposición debe ser la de la entrega incondicional:     “Al que recibe los Ejercicios mucho aprovecha entrar en ellos con grande ánimo y libertad con su Criador y Señor, ofreciéndole todo su querer y libertad, para que su divina majestad así de su persona, como de lo que tiene, se sirva conforme a su santísima voluntad (Anotación 5ª)

7.- Sugerencias para la oración:

-Imagina toda la escena, poniéndote a ti mismo(a) en el lugar de Zaqueo.                                       

- ¿Deseas realmente ver a Jesús, encontrarte con Él? ¿Cuánto lo deseas?                                        

- ¿Qué obstáculos te sientes capaz de vencer para lograr el encuentro? ¿A qué árbol estas dispuesto a subirte?                                                            

- En algún momento de la visita a casa de Zaqueo, Jesús le dejó saber sobre las dificultades que le impedían ser discípulo de Jesús: su ansia por el dinero, su presión sobre los pobres, sus trampas y robos en el cobro de impuestos… Deja que Jesús te diga a ti los impedimentos que existen en tu vida, las acciones y las actitudes que te alejan de Él.                                                   

- En el curso de la conversación, Zaqueo se convirtió, se puso de pie y expresó los cambios que iba a hacer en su vida. ¿Qué cambios tienes que hacer tú en tu vida para seguir de verdad a Jesús? Escribe una especie de propósito o manifiesto que exprese tu conversión.

Quédate en silencio con Jesús, cara a cara. Deja que Él te hable al corazón. Y háblale tú también a su corazón.

Termina con el “Alma de Cristo”

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