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06/01/2017

 

Mis queridos amigos/as:

Dejamos detrás el mes de María y entramos en el Mes del Sagrado Corazón de Jesús. Ayudará a nuestra membresía el recordar y actualizar la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.

Debemos comenzar diciendo que esta devoción explícitamente no aparece en los Evangelios, aunque la doctrina está respaldada por el Nuevo Testamento. 

La doctrina en cuestión presenta el gran amor de Cristo por los hombres y las mujeres y cómo este amor inigualable genera en los seres humanos un retorno sentimental de amor por la segunda persona de la Trinidad: Jesucristo.

Y no encontramos esta devoción específica hasta pasado el año 1000 en la historia de la Iglesia Católica. Pero no será hasta los tiempos del Papa Pio XII en su Encíclica "Haurietis Aquas" en donde se concretiza, valora y estudia esta devoción.

Como siempre en la Iglesia, primero ha sido el pueblo fiel el que genera una creencia y una práctica y después la iglesia oficial reconoce y autentica esa práctica.

Pasado el año 1000 se empezó a relacionar el amor a Jesús con el amor al corazón de Jesús.

La Sagrada Escritura siempre vio el corazón como el órgano representativo de Jesús y del gran amor de Él por la humanidad. Por supuesto que aparece en la encíclica el amor de retorno que debe generar la persona humana, una vez amada por Jesucristo y de tal manera. Así que estamos hablando aquí, en esta devoción, de un doble amor: el amor de Jesús por la humanidad y el amor de la humanidad por Jesús. Qué menos podemos hacer que amar al que nos ama. 

Existe una conexión real entre el corazón físico y el afectivo de Jesús y por ende al adorar nosotros, humanos, el corazón físico estamos entrando en relación con el corazón afectivo del Señor. En resumidas cuentas el corazón de Jesús resume y representa todo el amor que Dios trinitariamente tiene por los humanos. Y constituye el eje de adoración para el cristiano. Y por lo tanto entablar una relación afectiva con Jesús es hacerlo con su corazón. Es una devoción sintética y por lo tanto muy valiosa que resume otras devociones y nos lleva a la adoración de las divinas personas.

El estudiar, reconocer este amor centrado en el corazón de Jesús generará el amor de retorno en nosotros, los humanos y se entablará este diálogo doble entre el Creador y la criatura, la verdadera religión (religare) que estamos supuestos a crear en nuestra vida mortal. Por lo tanto lean, descubran y ejercítense en esta devoción que siempre ha sido presentada por los Papas como la mejor devoción a Dios. 

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